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lunes, 23 de febrero de 2015

CAPITULO 24 (Chimbote - Lobitos)

En Chimbote nos quedamos unos cuantos días ya que el trato de Joel y de su familia fue demasiado bueno. Ni bien llegamos a su ciudad nos fue a buscar a la plaza y nos llevó a lo de José, dueño de un lavadero y amigo de Joel, en donde nos lavaron a Javier y a nosotros las motos quedando como 0 km.
Ahí mismo nos tomamos unas cervecitas, veníamos de estar todo el día arriba de la moto así que no vinieron nada mal y después nos fuimos a la casa de Joel donde nos acomodamos muy bien, cenamos algo todos juntos y a dormir.
La estadía en Chimbote fue muy divertida ya que además de Joel estábamos con Javi y unos días después llego Yago, otros viajero argentino así que ya éramos una banda importante.
Una mañana, gracias  Joel, pudimos llevar las motos a hacerle un buen mantenimiento (creo que no le hacía falta) pero allá fuimos, el taller de Honda en Chimbote nos regalaba el servicio y no queríamos quedar como desagradecidos, le limpiaron filtro de aire, hicieron carburación, regularon válvulas y también cambiaron el aceite.
En mi caso la moto no quedo del todo bien (por algo no me gusta que la toquen mucho) y tuvimos que regresar al otro día para regulen válvulas nuevamente y miren algunas cositas, por suerte después de esto la moto volvió a ser la misma y ya nos quedamos más tranquilos.



En Chimbote, casualidades de la vida, nos tocó disfrutar en familia el cumpleaños número 19 de Joel, comimos torta, y tomamos un vino que dicho sea de paso acá en Perú son bastante dulces.
Acá pudimos conocer a tres clubes de motos, quienes no dudaron en colaborar con nuestro viaje con la compra de parches, calcos y artesanías. Realmente muy agradecidos con los chicos y chicas de Club Fz- R Chimbote, Club Pulsar Nuevo Chimbote, y Club Pulsar Chimbote!
Con el Club Pulsar Chimbote, la noche del cumple de Joel nos fuimos a comer unos pollos todos juntos.
Acá en Chimbote nos separamos de Javi con quien veníamos viajando hacia unos cuantos días juntos, el piensa llegar a Alaska a mitad de año por lo que sabemos que no podremos seguirle el ritmo ya que nosotros de acá en adelante cada vez se hará más necesario trabajar y por lo tanto nuestra ruta seguirá siendo un poco lenta, pero como siempre decimos estamos felices así que eso es lo más importante, seguramente Javi continuara con su excelente viaje y ya nos volveremos a cruzar algún día, un abrazo locoo!!!
Así bien divertidos fueron pasando los días en Chimbote, hasta que llego el día de seguir, solo íbamos a hacer unos km hasta Trujillo donde nos quedaríamos en la casa de Walter Guevara, Yago tenía la misma ruta así que salió el primero en su Honda Biz a eso de las 9 de la mañana y nosotros salimos una hora después ya que no terminábamos más de acomodarnos.
Nos despedimos de Joel, dejamos nuestra firma en su libro de visitas de viajeros y salimos a la ruta, solo teníamos que hacer poco más de 100 km así que fuimos bien tranquilos y en la entrada de Trujillo nos encontramos con Yago y más adelante con Walter y su novia.
Walter nos invitó a almorzar y fuimos todos juntos, bastante grande la ciudad de Trujillo pero lo poco que vimos nos pareció mucho más ordenada que otras ciudades del Perú. Como todo en este viaje cambia cuando terminamos de almorzar nos miramos con Pau y dijimos de seguir no sé porque lo hicimos pero lo decidimos así, de esta misma manera Yago que pensaba seguir hasta Chiclayo decidió quedarse en Trujillo en lo de Walter. Al rato de haber salido ya estábamos arrepentidos, primero porque estábamos cansados y hacía mucho calor y también porque Walter nos cayó muy bien como para quedarnos al menos un día charlando, cosas que pasan a veces no hay que desesperarse, pero esta vez seguimos, despidiéndonos así de Walter, su novia y también de Yago a quien tampoco sabíamos si volveríamos a cruzarlo.


En cuestión ya cuando salimos a la ruta nuevamente serian como las 3 de la tarde y hasta Piura lugar donde nos esperaban, teníamos 420 km. Antes de los 100 km recorridos, el sueño empezó a invadirme por lo que decidimos parar un rato en el cual me dormí una buena siesta para continuar más tranquilo. Entre la paradita a dormir y el ritmo de viaje que fue tranquilo nos agarró la tardecita, apreciando en pleno desierto como bajaba el Sol en el horizonte y más tarde la noche, primero nos asustamos un poco porque la ruta estaba en construcción, no estaba pintada ni tenia carteles que indiquen nada. Pero por suerte más adelante la ruta paso de estar en construcción a estar 10 puntos por lo que llegamos sin problemas y a buen ritmo a Piura a las 20:30 hs.
Aquí nos estaba esperando Marcus un señor de unos 60 años, motociclista y buena onda. Él nos llevó a un departamento donde podríamos dormir. Este departamento es de la mama de Ángel un Peruano que está viajando en este momento por Ecuador, ella se llama Giovanni y nos recibió muy bien en su departamento a pesar de que también tenía hospedada a otra pareja de motociclistas, ellos eran Cesar de Barranca junto a su señora, dos personas que nos hubiese encantado conocer antes pero que al pasar por Barranca se encontraba realizando su propio viaje y no estaban allí, pero por suerte el destino hizo que nos pudiésemos conocer ahora.
Después de acomodar nuestras cosas salimos y junto a Cesar, Marcus y algunos integrantes del Club Fz fuimos a recorrer un poco la ciudad y más tarde a comer unos choripanes bien argentinos al puestito de Guille (rosarino) y su señora, muy buena onda esta pareja pero lo mejor sus choripanes (no puedo mentir, estaban fantásticos).
Después de comer más de un choripán acompañados de chicha morada bien fresca nos fuimos a dormir ya que Cesar y su señora al día siguiente bien temprano continuaban viaje.
Nosotros al día siguiente nos despertamos a despedir a Cesar y como Marcus nos había invitado a hacer algunas cosas en día decidimos que nos quedaríamos una noche más en Piura, por lo tanto nos quedamos un rato más durmiendo y después nos levantamos a esperar a Marcus quien al mediodía nos pasó a buscar llevándonos de tour por Piura y alrededores, primero fuimos a almorzar comida china y luego nos llevó a Catacaos, un pueblo pegado a Piura el cual se caracteriza por sus excelentes y diversas artesanías.
De ahí ya nos fuimos a tomar unas cervezas las cuales acompañamos con Ceviche y arroz con mariscos en distintas oportunidades, más tarde nos fuimos a un bar donde seguimos tomando cerveza y como para culminar el día volvimos a comer nuestro último choripán en lo de Guille, ya después de esto nos despedimos de Marcus porque al siguiente seguiríamos viaje.
Por la mañana nos levantamos junto con Giovanni con quien desayunamos algo bien rapidito y salimos, ella se iba a trabajar y nosotros nos quedamos en la puerta armando la moto para continuar viaje.







Ya hacia calorcito y eran las 8 de  la mañana, por suerte nuestro destino era bastante cerca, las playas de Lobitos a no mucho más de 100 km de Piura, hicimos bastante rápido este trayecto y llegamos a unas hermosas y tranquilas playas donde conseguimos un lugar en el Albergue Punta Lobitos para acampar gratis, y acá estamos desde ese miércoles 18 de Febrero que llegamos.
Pudimos disfrutar muchísimo de la playa, el mar color verde, increíble clima las 24 hs del día y la buena onda de la gente que uno se cruza en cada lugar.
Acá también nos encontramos nuevamente con una amigo de Piura, Cristian Solano a quien habíamos conocido personalmente en Huarmey y habíamos vuelto a verlo a nuestro paso por Piura, con el fuimos a almorzar y nos presentó a los chicos de Moto Club Talara, quienes también nos trataron con la mejor onda y esa misma noche nos encontramos para rutear un rato, comer y tomar algo todos juntos, gracias por la invitación chicos.!!

Y bueno acá seguiremos en Lobitos unos días más seguramente ya que está muy bueno el lugar y además estamos esperando una encomienda de Argentina, un saludo desde la reposera, mirando el mar!






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